Educación socioambiental: La importancia de ir más allá de la idea de ecología para lograr conciencia social.

29 de julio de 2026
Por Ananda Oliveira

Es crucial recordar que el concepto de "ambiente" se extiende más allá de la dimensión físico-natural para abarcar el mundo social. Las estrategias sostenibles han evolucionado desde un paradigma centrado en la ecología para reconocer la interrelación de la llamada naturaleza con las dinámicas sociales, culturales y económicas que caracterizan a las sociedades humanas. En este contexto, en Brasil, el Política Nacional de Educación Ambiental Considera el "enfoque humanista, holístico, democrático y participativo" como uno de los principios básicos de la educación ambiental, pero los esfuerzos institucionales para fortalecer estos vínculos en la práctica aún parecen escasos.

Los mecanismos organizativos y regulatorios, tanto públicos como privados, parecen ignorar las oportunidades de incorporar un mayor grado de complejidad a la práctica ambiental, conformándose con enfoques de conservación y gestión de recursos ambientales ampliamente utilizados. Por ejemplo, el tratamiento de la gestión de residuos rara vez va más allá de una mera descripción de los colores de la recolección selectiva o del conocimiento físico de los contenedores, cuando podría esforzarse por introducir didácticamente aspectos de la cadena de producción de residuos urbanos, el consumismo desenfrenado, la responsabilidad compartida en la generación de residuos o los problemas estructurales de índole legal, territorial y económica en la gestión de residuos sólidos en las ciudades. Mientras tanto, el trabajo sobre los recursos hídricos parece limitarse a una perspectiva conservacionista, abandonando un uso que, a lo largo de la historia de la humanidad, ha coexistido con la prosperidad de las personas, ocupando un lugar fácilmente reconocible en la vida cotidiana.

Por lo tanto, en ocasiones, conviene reflexionar sobre si la idealización misma de las acciones ambientales ha tomado suficientemente en serio el potencial transformador de la educación ambiental. Si el propósito de la acción se limita a la transmisión de conceptos descontextualizados, ajenos al marco político y al empoderamiento comunitario, esto sin duda obstaculizará un retorno positivo en términos de participación e impacto.

Es evidente que la práctica constante requiere recursos didácticos y de formación exigentes. En la práctica diaria, esto implica un repertorio capaz de presentar contenidos y metodologías que se adapten a una amplia gama de edades, niveles socioeconómicos y culturales, a veces concentrados en una misma actividad. Al mismo tiempo, las colecciones de actividades medioambientales para niños son mucho más accesibles y sistematizadas que las dirigidas a adultos, un público que, en comparación, muestra una participación y retención significativamente más costosas y variables según los ingresos, los valores, las creencias, entre otros factores.Tal; Peleg-Mizrachi, 2019Existe una falta de metodologías y temas eficaces y atractivos para adultos, capaces de fomentar un enfoque con la seriedad y el compromiso que estos temas merecen.

El estancamiento institucional en Brasil respecto a enfoques ambientales innovadores sigue siendo notable, incluso ante generaciones cada vez más familiarizadas con la tecnología y expuestas a un volumen de contenido sin precedentes. Más allá del ámbito escolar, la propuesta de Educación Ambiental, impulsada por organizaciones públicas y privadas, para incorporar perspectivas humanísticas y transformadoras sobre la ecología, tanto para niños como para adultos, sigue siendo sinónimo de innovación. Con este espíritu, Ecominas quiso compartir en su boletín dos experiencias de campañas ambientales, contribuyendo a la creación de un cuerpo de conocimiento y fomentando prácticas de educación ambiental más desafiantes e integrales en favor del medio ambiente, es decir, intrínsecamente ligadas a las personas y la naturaleza.

Hoy en día, comprendemos la importancia de dotar a las campañas medioambientales de los siguientes propósitos:

  1. Fortalecer el reconocimiento colectivo de los procesos ambientales y su naturaleza interdisciplinaria y multinivel (geográfica: escala local, regional, nacional y global; política: gobernanza participativa, etc.);
  2. Fomentar un sentimiento de autoeficacia en la transformación de las realidades ecológicas y ambientales;
  3. Fomentar el comportamiento comunitario, el sentido de colectividad y la participación ciudadana en la ciudad, en torno a cuestiones medioambientales.

Ambas actividades que se detallan aquí se contextualizan dentro de la implementación de Programa de Educación Ambiental de la misma empresa conjunta.

La primera estaba dirigida al público interno del proyecto, es decir, a los empleados y colaboradores, y la otra, al público externo, que abarcaba el vecindario existente, más específicamente, a los usuarios de una instalación institucional que estaba en funcionamiento antes de la construcción de este desarrollo residencial en Nova Lima/MG.

Experimento 1 – Programa de Educación Ambiental (Público Interno)

La Huella Ecológica es una alternativa temática interesante y amplia para las campañas ambientales dirigidas a un público adulto. Esto se debe a que el concepto se traduce esencialmente en un indicador ambiental basado en la vida cotidiana, proporcionando una base para nuevos debates y reflexiones a partir de sus métricas y resultados. En este caso, el público objetivo estaba compuesto por un segmento del equipo de construcción de movimiento de tierras, reunido en la cafetería después de su descanso para almorzar.

En la actividad implementada por Ecominas, tras una breve introducción sobre las necesidades humanas y el consumo de recursos naturales en el planeta Tierra, los participantes se dividieron en tres grandes grupos. Cada grupo recibió un pequeño recorte de la Tierra hecho de cartulina de 180 g, de aproximadamente 15 cm de diámetro. A continuación, se explicó que se leerían en voz alta siete situaciones de la vida real, relacionadas con el consumo de bienes, alimentos, organización de materiales, reutilización de sobras, uso de artículos desechables, electricidad y agua, y que cada grupo debía, por consenso, indicar qué alternativa se asemejaba más a sus hábitos actuales. Se hizo hincapié en que las respuestas debían reflejar rutinas, no lo que consideraban ideal para cada situación, y que no se trataba de elegir "correcto" o "incorrecto". Por ejemplo, una de las alternativas era:

SITUACIÓNLETRA ALETRA B
Luz, ventilador y comodidad: en los vestuarios o alojamientos, a veces la luz y el ventilador se dejan encendidos incluso cuando el espacio está vacío, para que cuando alguien entre ya resulte agradable. No todos vuelven para apagarlos.No te involucras demasiado: si está encendido, lo dejas así, porque es más cómodo llegar a una habitación que ya está iluminada y fresca, y no sientes que sea directamente tu problema.Te has acostumbrado a echar un vistazo a tu alrededor cuando sales; si ves una luz o un ventilador encendido en una habitación vacía, lo apagas, aunque parezca molesto ser siempre tú quien lo apague.

Tras cada lectura, los grupos disponían de 1 minuto y 30 segundos para llegar a un consenso entre las alternativas "A" y "B". Posteriormente, el facilitador de la actividad anotaba la preferencia en una hoja de cálculo auxiliar. Al finalizar la actividad, tras contabilizar las respuestas, se utilizó una Escala de Conversión Planetaria, que presentaba correspondencias numéricas entre la elección de la letra "A" y la distribución de un número determinado de planetas pequeños adicionales similares a la Tierra (por ejemplo, 4 elecciones de A equivalían a +3 planetas).

Se hizo hincapié en que la dinámica exageraba el peso de las prácticas consumistas y la correlación numérica con los planetas, para ajustarse al contexto de la reunión, pero que pretendía transmitir la idea de que, si los hábitos de todas las personas del mundo coincidieran con esos, necesitaríamos "X" planetas Tierra más. Esto era, pues, una representación de la huella ecológica, como metodología científica aplicada principalmente a los hábitos individuales, responsable de cuantificar el impacto que generamos a través de nuestros hábitos de consumo, lo que invita a reflexionar sobre las posibilidades, tanto rutinarias como individuales y colectivas, para lograr realidades más sostenibles desde el punto de vista ecológico y social.

Se destacó que la huella ecológica pretende ser, ante todo, una herramienta para reflexionar sobre el impacto relativo de los hábitos cotidianos y los patrones de consumo en los recursos naturales. Se aclaró que el propósito de la actividad no era imponer comportamientos ni emitir juicios morales sobre los hábitos de los participantes, ya que no todo en la vida diaria depende de decisiones a favor o en contra del medio ambiente. El objetivo del debate era ampliar la comprensión de cómo la toma de decisiones se relaciona con los efectos ambientales más amplios, sirviendo no solo para considerar la responsabilidad individual, sino también para mejorar las habilidades de evaluación del peso de las políticas y decisiones colectivas y públicas, desarrollando el pensamiento crítico sobre cuestiones ambientales.

La actividad despertó una clara curiosidad sobre los patrones de consumo y propició debates productivos que se entrelazaron con conversaciones informales sobre hábitos cotidianos que podrían, o no, mejorarse en favor de prácticas más respetuosas con el medio ambiente. Al mismo tiempo, fue posible abordar la magnitud de la responsabilidad institucional y política en las decisiones ambientales, lo que condujo a la noción de una toma de decisiones multinivel que transforma la realidad ecológico-ambiental en la que estamos inmersos colectivamente, según nuestras particularidades, incluyendo la disponibilidad altamente variable de recursos naturales e incluso alternativas de consumo más sostenibles, de acuerdo con los ingresos, la ubicación geográfica y la posición social.

Experimento 2 – Programa de Educación Ambiental (Público Externo)

Inspirado por iniciativa Ecominas, del Grupo Petrobras, ha desarrollado un juego de mesa, en formato A3, sobre prácticas de sostenibilidad que incluyen comportamientos para la preservación y conservación de los ecosistemas locales, en el hogar y en espacios colectivos, y actitudes cívicas en el barrio y la ciudad, dirigido a niños a partir de tres años de edad.

El tablero de juego, titulado "Caminos hacia la sostenibilidad", cuenta con 33 casillas que alternan mensajes sobre ecología, ciudadanía, vida comunitaria y descubrimientos sobre la flora y fauna locales. El material se presenta en un kit que incluye un dado y 4 piezas de juego ensamblables, cuyo molde complementa el conjunto de productos.

Según el resultado de la tirada de dados, el jugador avanza o retrocede en función de su grado de cuidado con la naturaleza y la comunidad, es decir, con el medio ambiente. Esto se manifiesta, por ejemplo, plantando flores que atraen a los polinizadores, separando los residuos reciclables, ayudando a un compañero con discapacidad a encontrar un camino accesible, dando la bienvenida a un nuevo compañero al colegio, etc., acciones que se asocian con el avance de casillas como recompensa simbólica. Por otro lado, algunas casillas representan acciones como pisotear plantas autóctonas, dejar las luces encendidas innecesariamente o generar ruidos que molestan a los vecinos y a la fauna silvestre, lo que indica retroceso o pérdida de turno, reforzando las consecuencias prácticas de las decisiones. La meta otorga el título de "Líder Solidario" y añade una regla cooperativa que anima a los compañeros a recuperar fichas hasta que todos lleguen al final del recorrido.

Tras la misa dominical, se contactó con los niños participantes, acompañados de sus padres o tutores, a quienes se les invitó a participar en una simulación de la actividad o a recibir un kit. La distribución de este kit formaba parte de la acción ambiental para la implementación del Programa de Educación Ambiental (PEA). La iniciativa fomentó la colaboración y la interacción activa tanto de niños como de adultos, contribuyendo a fortalecer la relación entre el proyecto y la comunidad circundante, promoviendo la educación ambiental como instrumento de participación social, valorando el territorio y fomentando la adopción de prácticas orientadas a la conservación del medio ambiente y a la mejora de la calidad de vida local.

Puedes encontrar más información sobre esta campaña medioambiental en [link]. Instagram ¡De Ecominas!


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